Resumen del miércoles de Mediación - El trabajo conjunto abogado-mediador en la mediación


MOLINOS DEL RÍO. 6 DE FEBRERO DE 2018

EL TRABAJO CONJUNTO ABOGADO-MEDIADOR EN LA MEDIACIÓN

Presenta: Julio Sigüenza López

Debate: Ángel García Aragón, José Ignacio Martínez Pallarés, Ana Ros Serveró (personaje de Sonsoles) y Mercedes Matás Castillo (personaje de Rita y autora).

ESCENA 1

Conversación telefónica. Rita y Sonsoles están cada una en un lado del escenario, donde se supone que no se ven.

RITA. —Hola, buenos días. ¿Con Sonsoles Gutiérrez, por favor?

SONSOLES. —Sí, soy yo.

RITA. —Estupendo, mi nombre es Rita. Le llamo de la Unidad de Mediación Intrajudicial. Usted consta aquí como la abogada de Joaquín Cifuentes, ¿es así?

SONSOLES. —Sí, ¿por qué?

RITA. —El expediente nos ha sido derivado a mediación…

SONSOLES. —Uff, pues no sé qué hace eso ahí la verdad, si esto es ya más viejo…

RITA. —Se trata de un impago de pensiones en ejecución…

SONSOLES. —Por eso lo digo, porque si ya está en ejecución qué se va a mediar. Está todo el pescado vendido.

RITA. —Algo habrá visto el juez para considerarlo mediable…

SONSOLES. —¿El juez? Mire usted, ¿sabe usted lo que significa ejecución? Porque parece que usted no se entera.

RITA. —Precisamente le llamo por eso, para que usted que es quien mejor conoce el asunto me lo explique. Yo acabo de ver el expediente y necesito entenderlo.

SONSOLES. —(sorprendida) Ah, pues mira (cambia el tono). ¿Rita has dicho?

RITA. —Sí.

SONSOLES. —Todo esto viene porque la ex de mi cliente está completamente loca. Un juez que todos los abogados conocemos por sus excentricidades, pero que no decimos su nombre, que hace unas sentencias surrealistas, impuso una pensión a mi cliente de 2000 €. ¡¡2000 €!! ¿A quién se le ocurre? ¡Y por dos hijos solo! Y esto hace ya más de diez años. Claro, cuando vino la crisis, los 2000 € no sé de dónde los iba a sacar, con un negocio de cara al público.

Mi cliente interpuso una modificación de medidas para que le concediesen una rebaja en la pensión, no se la dieron. La volvimos a pedir por segunda vez, y tampoco. Mismo juez, mismo resultado. Pero, como no puede pagar, empieza a acumularse deuda y más deuda.

Él se ha casado y tiene otro hijo, pero es que ella también se casó y está esperando un bebé y no le falta dinero, porque su nuevo marido es funcionario. Y en vez de estar “tranquilita” le da por las denuncias. Yo entiendo que quiera las pensiones de los hijos, pero no es por el dinero, es que quiere amargarle la vida y quedarse con todo, porque hay un piso que no consiguió en el reparto y lo reclama ahora.

Mi cliente está desesperado, porque sabe que se va a la cárcel. Ahora está remontando un poco y podría pedir un préstamo personal, para hacer frente a parte de los atrasos, pero ella no acepta nada y no se puede hablar.

RITA. —Ya veo. Me va quedando todo más claro. Y me alegra que digas esto último, porque, precisamente, la abogada de ella está muy por la labor de entrar en mediación y ver las posibilidades de solución. ¿Podrías venir tú también acompañando a tu cliente? Según todos contáis, este asunto tiene la suficiente complejidad, como para que las abogadas seáis necesarias en el proceso. Será un placer conocerte.

SONSOLES. —Bueno, pues lo mismo digo. ¿Qué día puede ser?

Salen.

ESCENA 2

Sonsoles y Rita están juntas en la escena. La mediación ha terminado. Conversación de despedida al salir de la sesión.

SONSOLES. —Esto va a ser difícil. Es un acuerdo complejo que va a requerir varios borradores.

RITA. —Nadie dijo que fuera fácil, ja ja. Para que vean vuestros clientes que os ganáis bien el sueldo. Cuando se habló de que erais la asistencia técnica, era cierto. Ahora tenéis que demostrar vuestros conocimientos, para que los clientes firmen seguros.

SONSOLES. —Yo no creí que fuera a aceptar la rebaja de la pensión, pero es que las circunstancias de ahora no permiten la locura anterior. ¿Cómo estuvo Joaquín para admitir eso al principio? Que conste que entonces no era yo su abogada.

RITA. —Habéis estado muy bien las dos, mirando por las posibilidades del conjunto y el beneficio de todos sin desproteger a los niños.

SONSOLES. —Ahora queda que acabe de gestionar con el banco el crédito personal que ya está pedido para darle la cantidad en metálico por parte de la deuda atrasada y los trámites en la notaria para el cambio de titularidad del piso por el resto. Con la compañera ya hemos hecho un primer borrador de calendario de cumplimiento de compromisos.

RITA. —Estupendo. Eso me había dicho Ana, la otra abogada. En cuanto leamos los definitivos, los incorporamos como acuerdos de mediación y lo mandamos a ejecuciones que los están esperando.

Salen.

ESCENA 3

Sonsoles y Rita hablan por teléfono, dos años después, en la misma posición que en la escena 1.

SONSOLES. —Sí, hola, soy Sonsoles Gutiérrez. ¿Puedo hablar con Rita, la mediadora?

RITA. —Sí, soy yo. Hola, Sonsoles. Cuánto tiempo. ¿Qué tal?

SONSOLES. —Hola, pues tirando. Dos años pasan muy rápido. Mira, te llamo porque necesito tu ayuda urgente.

RITA. —¿Qué pasa?

SONSOLES. —Del asunto del impago de Cifuentes. ¿Te acuerdas?

RITA. —¡Cómo no! Cuéntame.

SONSOLES. —(Alterada) Pues resulta que la ex de Joaquín está con otra abogada que le ha calentado la cabeza con que la mediación que firmamos —y está mi cliente cumpliendo religiosamente todos los compromisos—, dice que “no vale”. Ahora lo ha denunciado porque dice que cuando fue a tomar posesión del piso había cosas rotas y le reclama los daños. Me llama esta abogada y me dice que hay que revisar todos los términos de los acuerdos de mediación que no los ve bien, que si no pusimos intereses a los atrasos, que si los plazos son largos etc. ¿Qué te parece?

RITA. —No sabría decirte. ¿Qué crees que yo puedo hacer sobre eso?

SONSOLES. —Pues necesito que hables con la abogada. Ella está más acostumbrada a los juzgados, los pleitos, no acaba de entender que esta es otra forma de resolver conflictos, tan válida como la otra y con las mismas garantías. No se enteró de qué es y cómo se hizo la mediación, ni lo que se habló, ni por qué, y eso… me gustaría que me echases una mano y le explicases lo que trabajamos y cómo, en mediación, se sirve al cliente igual, pero de otra manera. ¿Hablarás con ella, por favor?

RITA. —Está bien, lo intentaré. Dime su nombre y su teléfono.

SONSOLES. —Es que en cuanto hablé con ella, enseguida me acordé de ti.

RITA. —¿Ah sí?

SONSOLES. —Sí, porque Santa Rita, Rita, Rita… lo que se da... (Las dos ríen).

FIN


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